Ruben 的个人资料Rincón del Navegante Sol...日志列表留言簿更多 ![]() | 帮助 |
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1月29日 CARTA A UNA AMIGA DSCONOCIDACARTA A ESA AMIGA DESCONOCIDA. Hay días en que me siento tan triste que no suele escaparse una palabra de mi boca, la tristeza que se desborda por extrañarte tanto sin que estés tan lejos, tanto que no sé reaccionar, tanto que de mis labios no podría salir otra cosa mas que dos únicas palabras que ya supones. Quiero ser en tu vida alguien a quien no olvides pero que quiere a su lado olvides todas tus tristezas y malos ratos, quiero ser más interesante para no tenerte en silencio, quisiera estar presente en cada pensamiento, quiero ser el ángel que baja, se inclina a tu lado y te cuida toda una noche, y quedar extasiando al solo mirar que de tus labios se escapa una hermosa sonrisa hacia él y que le demuestra que el cielo donde vive se vuelve nada ... pero y llega una pregunta a mi mente "¿Y si no soy yo el que te merece?" .......... Y te escribo porque es mi única manera de verte en los ojos. Hoy he comprendido que no hay nada más difícil que poder demostrarte quien soy, que muchas cosas que pienso puedan ser complicadas y raras para ti, te entiendo por hay veces en las que ni yo me comprendo, he guardado tantas cosas en el único lugar seguro que conocía ... mi corazón; y que ahora veo que no era tan seguro. 1月23日 PARA CARMEN, mujer "canariona"HIJA DE LA MAR 1月21日 RESPUESTA A MARISA.Amiga Marisa: Como no podía ser menos, respondo encantado a tu pregunta sobre el “Fuego de San Telmo”. Me agrada que te guste la mar y te invito a que la contemples en más ocasiones, siempre la verás distinta, siempre te maravillará. ¿ Recuerdas al inefable Capitán Ahab ?, aquel fanático perseguidor de Moby Dick, el cachalote que lo desvelaba y que pretendía cazar a toda costa. En un momento sublime de la actuación Ahab enarbola un arpón que, luego de la tormenta, irradia una luz verdosa por el fuego de San Telmo. ¿ Y qué lo produce?
Este curioso fenómeno meteorológico de carácter eléctrico tiene su origen en una gran diferencia de potencial entre la carga estática acumulada por el barco y la atmósfera. Esta acumulación estática tiende a descargarse por los extremos puntiagudos del buque, como los palos o los penoles de las vergas. Se manifiesta en forma de resplandor que envuelve los extremos y llega a dar el efecto de una llama de tonalidades azuladas o verdosas. Se atribuye a las llamadas descargas tranquilas, que se producen por inducción eléctrica de una nube sobre los objetos terminados en puntas, y que se observan sobre todo cuando las tormentas han pasado rozando la superficie. Su descarga es completamente inofensiva aunque afecta creando distorsiones electromagnéticas que se traducen en ruidos en la radio y desvío de los compases magnéticos, desvío que puede ser muy importante aunque desaparece cuando el fenómeno deja de manifestarse. El fenómeno es más habitual en latitudes frías que en las templadas o cálidas. La explicación puede estar en el hielo, pues es un agente que se carga estáticamente con facilidad. El viento ululando entre la jarcia y el aparejo helado cargan eléctricamente el barco. Esa carga fluye hacia arriba neutralizándose con la ionización atmosférica, de la misma forma que el agua gotea por las estalactitas, la carga se eleva hacia la atmósfera. Otra causa radica en el aire muy cargado por la formación de nubes tormentosas que elevan la diferencia de potencial entre el barco y el aire, por lo que es la atmósfera la que toma la carga del barco. Espero haber satisfecho tu curiosidad, al igual que tu visita. Quedo a tu entera disposición para cuanta información de la mar precises. Un saludo. Rubén.
1月20日 AÑORANZAHubo un niño que una vez navegó. Y, desde entonces, cada quilla que le hiciera cortar la onda, marcaría un intermezzo trascendental en su porvenir... Gritos de un contramaestre hirsuto y brutal. Chapoteo de carretillas que se alejan hacia las toscas ribereñas, removiendo al agua limosa y rojiza. Rechinar de poleas y cadenas. ¡Iza las velas! Y la panzuda fragata de tres puentes, con su espejo fastuoso y sus cubiertas pringosas, cabecea, rola y luego endereza pausadamente hacia Santander. Un niño delgado y moreno contempla desde la borda las torres de la ciudad, que se deslíen en la calina del río inmenso, anticipo del mar que aún no conoce e hipérbole del Cantábrico, a cuyas orillas naciera. El niño, con imaginación de niño, medita: Pronto surcará el mar y luego llegará a La Coruña, donde estudiará con otros varones lo que estudiara su padre: la navegación. En fin:¡El Mundo...! ¡Y ese si que ha de ser mundo, no la aldea natal agreste y su río salvaje, ni la capital altiva y señorona donde aprendiera a leer! Ya se aleja la costa. ¡Adiós Santander! ¡Bienvenidas las ricas villas gallegas, caminos añosos por los que transita la fama! Así comprendió su primera navegación Rubén, el primero de los hijos varones del capitán Zaldívar. |
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