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8月27日 VERANO ( VII )
8月20日 VERANO VIEXPRESARSE A TRAVES DE LAS CAMISETAS
En el mundo de la comunicación humana todo es posible. Cualquier plataforma es válida para exponer pensamientos, reivindicaciones, sugerencias, deseos…. e incluso autopromocionarse, así que los diseñadores de la moda no podían pasar por alto este tema y se han lanzado a decorar las camisetas con mensajes breves que al ser leidos impacten al viandante corriente y moliente. Aquí les dejo unas muestras.
( La tan añorada igualdad hombre/mujer )
( Preocupación por el cambio climático)
( Reivindicación femenina )
( Firme decisión )
( Lo peor es que hay principes azules que destiñen al primer lavado )
( Propiciando la solidaridad familiar)
( Deseo subjetivo )
( Demostrando valentía )
( Declaración de principios )
Por mi parte y con el fin de estar a la moda, he encargado una camiseta con el siguiente mensaje:
jejejejejeje...... 8月13日 VERANO 2009 ( V )CONSIDERACIONES SOBRE El MISTERIO QUE ENCIERRA EL FAMOSO CUENTO DE “CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO FEROZ”
A la vista de todo lo expuesto en los Capítulos anteriores y con el fin de concretar en lo posible lo sucedido realmente en el transcurso del popular Cuento, me permito exponerles las siguientes consideraciones:
Color del traje de Caperucita: Rojo
Sabemos que todo color representa culturalmente alguna cosa, eso es innegable. Por ejemplo asociamos el verde con la “esperanza”, el azul con la “inteligencia”, etc., y limitándonos a nuestra interesada me pregunto ¿ por qué iba de rojo, en lugar de blanco o marrón o lila..? Si precisamente vestía de color rojo y este color representa la pasión, el deseo…ya me dirán ustedes.
¿Qué edad tenía la Caperucita roja?
¿10 años, acaso 12…? pensarán ustedes….pues se equivocan. Seamos realistas. En función del color que le gustaba vestir está claro que nos encontramos ante una adolescente de 16 años al menos, una chica que ha alcanzado su plenitud sexual y se encuentra en la edad de la rebeldía. Y precisamente, al serle encomendada la misión de llevar a la abuela unos vídeos en la cesta, y habiendo sido arengada por su madre “ ten cuidado, no hables con nadie porque el bosque es peligroso y allí vive el Lobo feroz..” es cuando Caperucita ve atractivo encontrarse con el Lobo.
Es muy factible que cuando se encontró con él hubo un cierto coqueteo y que le hizo caso en seguir el “atajo” que le indicó cuando le comentó que se dirigía a casa de la abuelita. Todo esto nos lleva a pensar que Caperucita lo que deseaba de verdad era que el lobo acabara con la anciana de alguna manera y así poder tener un encuentro con su “seductor” sin testigos por medio.
Frase del Lobo : “Para comerte mejor”
En todas las culturas, el acto sexual, de una u otra forma, tiene relación con el “comer”. Todos hemos escuchado en la calle el vulgar piropo “ te comía ahorita mismo” ante el paso de una escultural mujer.
Y el primer ejemplo lo tenemos en Adán y Eva que sin permiso, no es que comieran la manzana del árbol prohibido, sino que el mozo se “comió” a la deseosa Eva porque veía que se le iba a “ pasar el arroz “ sin catarla en aquel paraíso. Ahí es donde debemos extrapolar los nombres de “banana” y “manzana” para definir de alguna manera los órganos reproductores masculino y femenino.
Basados en esta idea debemos convenir que el lobo tenía intención de “ comerse “ a Caperucita y parece que se la comió con consentimiento explícito de la muchacha ¿ o no ? La versión de que se comió a la abuelita es una falacia porque la anciana no vestía de rojo…tal vez fuera vestida de negro o café con leche, vaya usted a saber.
FIN 8月6日 VERANO 2009 ( IV )DECLARACION DE CAPERUCITA EN RELACION CON LO SUCEDIDO REALMENTE EN EL CUENTO “ CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO FEROZ “
Tras intensas y duras gestiones por fin puedo adelantarles la manifestación de Caperucita. No ha sido fácil localizarla pues actualmente reside en una lujosa villa de Beverly Hills rodeada de todas comodidades asiáticas disfrutando de la inmensa fortuna amasada en sus intervenciones ante las TV de todo el mundo mundial. He aquí su declaración que nos remite el prestigioso bufete de abogados que lleva sus asuntos personales.
“ Bueno mis amigos, la cosa era yo vivía con mi madre en la linde de un bosque. Un día, mi mami me pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de la abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, mi abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, cogí la cesta y emprendí el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Pero yo, por el contrario, poseía la suficiente confianza en mi incipiente sexualidad como para evitar verme intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de mi abuela, me ví abordada por un lobo que me preguntó qué llevaba en la cesta. -- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es, le respondí. -- No sé si sabes, querida – me dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.
Respondiéndole yo -- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.
De nuevo enfilé sendero, pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de mi abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. Cuando entré en la cabaña dije:
-- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca. -- Acércate más criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho. -- ¡Oh! –repuse yo-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes! -- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida. .- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva. -- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida. - Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes! Y entonces respondió el lobo: -- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, me aferró con sus garras, dispuesto a devorarme.
Yo grité. No como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. Mis gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, vulgarmente conocidos como leñadores) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como yo nos detuvimos simultáneamente. -- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? inquirí al leñador. El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios, y yo proseguí recriminándole.
-- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un bárbaro cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo!. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? Al oír mi apasionado discurso, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, mi abuelita, el lobo y yo misma creímos experimentar cierta afinidad en nuestros objetivos, y decidimos instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivimos felices en el bosque hasta que llegó un afamado productor de cine y televisión de Hollywood y me encumbró al estrellato con películas y apariciones en todas las TV.”
Por mi parte solo me resta decirles que continúo la investigación para desvelar el misterio que encierra en sí el famoso cuento de “Caperucita Roja y el Lobo Feroz”. Seguiré informándoles. ( continuará...) |
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