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9月18日 EL TRIBUTOEn las tierras de Asturias, la Xana es un personaje mitológico muy conocido y reverenciado, ya que es una pequeña diosa de gran belleza que habita en las proximidades de alguna fuente, río, pozo o lago de aguas puras y cristalinas. Ustedes las identificarán enseguida ya que se entretienen en peinar su larga cabellera rubia al lado del agua, que usan como espejo.
Observarán que mientras tienden la ropa de la colada y esperan se seque, se dedican a cantar y bailar, o puede encontrarlas hilando. Sus instrumentos para esta labor, como serían las tijeras, el huso y la rueca, así como los ovillos, son de oro. Esto último lo consiguen exponiendo los hilos a la luz de la luna para que el primer rayo de sol les convierta en oro purísmo.
Entorno a estos bellos seres han nacido infinidad de leyendas, y ello me lleva a presentarles una de la más extraordinaria jamás acontecida, esperando que les guste.
Tenemos que situarnos en el siglo VIII, en que el rey Mauregato, monarca asturiano, había firmado un pacto con los musulmanes por el que tenía la obligación entregarles 100 doncellas cada año para desposarse con ellas, a cambio de paz en su pequeño reino.
Este rey, celoso de cumplir bien este infame tributo, elegía cuidadosamente a las doncellas mas bellas del reino para ser entregadas a los moros, y así, un nutrido grupo de guerreros recorría ciudades y aldeas para elegir a las muchachas y éstas, pese a oponer resistencia, eran llevadas por la fuerza.
Pero sucedió un día que los guerreros se enteraron de que en lo que hoy conocemos por Avilés, vivía una joven muy bella, y raudos, hacia allí encaminaron sus pasos. Belinda, que así se llamaba la joven, sin sospechar en un principio los deseos de los visitantes, los recibió amablemente, pero cuando fue capturada, con gran habilidad consiguió que sus guardianes le permitieran ejecutar bellas danzas y canciones.
La joven les ofreció bailar para ellos una danza maravillosa, pero esta tenía que ejecutarse en el campo, a la luz de la luna. Los guerreros, encantados con la gracia de Belinda, accedieron a su deseo y aquella misma noche salieron al campo. Una vez que se vio libre, la joven corrió desesperadamente hasta una fuente no muy lejana con el deseo de esconderse en aquel lugar y así burlar a sus captores. Una vez en la fuente, oyó con gran sorpresa como de su interior salía una voz que le decía:
----Si quieres ser tú mi Xana vivirás días dichosos.
La joven, al oír estas palabras, preguntó que debía hacer para convertirse en Xana y la respuesta no se hizo esperar:
----Bebe un sorbo de mi agua, y te verás libre de los soldados y acabarás con el tributo.
Belinda así lo hizo y se convirtió en una joven de belleza sobrenatural. Cuando los soldados llegaron al lugar intentaron capturarla de nuevo, pero la nueva Xana los miró con sus maravillosos ojos verdes e inmediatamente todos los soldados se convirtieron en carneros.
Pasaron los días y el rey, impaciente, viendo que sus soldados no volvían, mandó otro grupo a Avilés para cumplir su orden, pero estos tampoco volvieron. Alarmado el rey Mauregato, mandó reunir a todos sus soldados y, a la cabeza del ejército, se dirigió a la citada población para investigar lo sucedido. Cuando llegó al lugar pudo ver una gran cantidad de ovejas y carneros que pastaban apaciblemente alrededor de una fuente en la que se encontraba sentada una joven hermosísima que hilaba blancos copos de lana.
Al observar que se trataba de un ser sobrenatural, se dirigió a ella y le preguntó si había visto a sus soldados, a lo que la Xana le respondió;
---- Vuesa majestad no ha enviado soldados, sino corderos.
Enfurecido el rey contestó:
--- Te repito que eran soldados, como los que vienen detrás de mí.
A lo que la joven Xana respondió burlonamente:
--- También son corderos, y tú puedes ser el pastor.
El rey volvió la cabeza y pudo ver como todo su ejército se había convertido en un rebaño de mansos corderos; y asimismo, que sus lujosas ropas se habían transformado en las pobres prendas de un pastor. Entonces, tembloroso, suplicó a la Xana Belinda que deshiciera el encantamiento a cambio de lo que ella pidiera.
La joven le pidió que renunciara al tributo de las cien doncellas, cosa que el rey aceptó de inmediato y envió un mensajero al reino musulmán para que explicara que el pacto quedaba roto ante la imposibilidad de cumplirlo. Desde entonces las doncellas no volvieron a ser capturadas y entregadas a los sarracenos.
© Rubén 2月12日 EL JOVEN PASTOR ENAMORADOAprovechando la festividad de San Valentín, patrón de los Enamorados
les dejo esta historia de amor con final trágico de dos jóvenes de las Islas Canarias.
Si es usted amante de contemplar la naturaleza en su estado agreste más puro, le sugiero que cuando viste la Isla canaria de La Palma, o Isla Bonita como yo prefiero denominarla, se dirija al pueblo de las nueves montañas es decir, Puntallana, que le ofrece paisajes de singular belleza en un entorno de especial riqueza natural.
Y como su curiosidad le incitará a descubrir rincones aún más encantadores, no dudará en aventurarse por caminos y carreteras secundarias, como puede ser la de Martín Luis hasta llegar a Tenagua y contemplar la mayor concentración del endemismo canario Euphorbia Canariensis. Si decide subir a la montaña de igual nombre, disfrutará de una excelente panorámica de Santa Cruz de La Palma, que es la capital de la isla.
Otra ruta que les recomiendo es llegar desde Puntallana al barrio del Granel (nombre debido a que el pueblo fue en tiempos el granero de cereales por las abundantes cosechas de trigo y cebada que se cosechaban en su término) donde se encuentra la Playa de Nogales: un kilómetro de fina arena negra junto al impresionante acantilado donde se produjo una conocida leyenda que luego reseñaré.
Otro interesante barrio es el de La Galga que cuenta con diversas reposterías tradicionales que pueden endulzarle la marcha hasta el Mirador de San Bartolomé en que se extasiará con las vistas hacia el Océano y desde allí llegar al Cubo de La Galga que conserva un milenario bosque de laurisilva, siempre fresco debido a los manantiales que le recorren. Y además admirar el “Mar de Nubes”, fenómeno producido por las diferencias de altura entre las cumbres y la costa que forman una especie de trampa para las nubes que quedan atrapadas aquí.
Y ahora me voy a referir a la leyenda del acantilado de Nogales. Las crónicas nos dicen:
“” Sobre el mar, con pie firme y abismal, se levanta un risco en el lugar de La Galga en Puntallana. Tan pétreo que las caricias o bravura del oleaje del inmenso océano Atlántico no ha podido, jamás, horadarlo. Tan vertical que no puede anidar en él una gaviota, ni crecer un bejeque florido. Murallón sin apéndices que pueda frenar una caída mortal. En su base, sólo en bajamar, se dibuja tímidamente, confundida por la espuma del oleaje, una estrecha playa de arenas y piedras negro azabache y en su cima árida y desapacible sólo crecen cardones, jaulagas.... En este lugar, el sobrecogedor silencio sólo lo rompe el eco del retumbar del oleaje que acaricia con salitre los labios del caminante””.
Y de esa manera le propuso a su ardiente enamorado que debía acercarse al precipicio y apoyando ambas manos en su lanza ( vara con la que los pastores canarios sortean las dificultades orográficas) colocando el regatón en la orilla de aquel cortado rocoso, dar tres vueltas formando un semicírculo con su cuerpo desprendido en el vacío.
No dudó el joven un momento y situándose en el borde del acantilado colocó la lanza, la asió fuerte con las manos y exclamó:
-- ¡ En el nombre de Dios!, y diciendo esto su cuerpo salió despedido sobre el vacío dibujando un círculo, hasta que su pies alcanzaron de nuevo la roca.
--- ¡ En el nombre de mi dama!.
Eso fue lo último que pudo pronunciar el valiente pastor mientras el eco de su voz se iba perdiendo en el vacío del barranco. Su ímpetu en el último giro le hizo no encontrar el borde del risco donde apoyar sus pies y su cuerpo se fue precitando hacia el mar, donde desapareció para siempre.
Desde aquel entonces el risco tomó el nombre de “Salto del Enamorado”, tal como se conoce en la actualidad y que ustedes pueden contemplar si lo desean.
1月22日 LA ISLA DE LOS BUCANEROSLa Isla Tortuga ( no confundir con su homónima venezolana) se encuentra situada al norte de la costa de Haití, en Las Antillas, rodeada de aguas cristalinas de color azul intenso. Este pequeño enclave de 180 kilómetros también fue conocido con el nombre de la Isla de los Piratas, ya que desde el siglo XVI, constituyó el refugio clandestino y romántico de piratas franceses, ingleses y holandeses que se enfrentaron a la flota española.
Personalmente prefiero llamarla “ La Isla de los Bucaneros”, término éste que procede de “boucan” o “bucán” ( carne ahumada y conservada, tan apreciada por los piratas) cuyo origen no es francés como generalmente se cree, si no indígena caribeño como tantas otras palabras de uso marino como hamaca, tiburón, etc., y es que en dicha isla había abundante ganado suelto y asilvestrado para que navegantes y náufragos se proveyeran de ella.
Conviene diferenciar los términos con que fueron denominados los ‘bandidos de la mar’ ya que filibustero, del holandés “ vrij boutier” ( el que va a capturar botín), en inglés será “ freebooter” y en francés “filibustier”. Al igual que corsario no tiene nada que ver con Córcega, ya que procede de la “patente de corso”, que era un contrato para correr los mares atacando navíos de bandera enemiga, nunca la propia; o bergante, que significa furtivo y camorrista, y pirata que proviene del griego πειρατής y su definición es “ el que emprende”, el que toma un camino.
Y en lo que hoy día es un demandado destino turístico, por aquel entonces se asentaron desertores, bandidos, desclasados, herejes, rebeldes…la mayoría de ellos en la costa norte de Haití y la Isla Tortuga, estableciendo en ésta su principal base puesto que allí compraban municiones; cuchillos, hachas y todos los demás pertrechos.
Cuando divisaban por ejemplo un contrabandista danés que se dirigía al paso entre la isla de Cuba y Haití, salían a su encuentro en pequeños bergantines para vender su carne ahumada a buen precio. Como en el caso de los vikingos, la piratería nunca aparece perfectamente separada de lo comercial, y los barcos ingleses y franceses fondeaban cerca de esa base para comprar provisiones en su viaje de regreso a casa.
La mayoría de los bucaneros eran franceses o ingleses, pero también había entre ellos indios campeches, esclavos negros evadidos, cimarrones, muchos holandeses, e incluso irlandeses. Algunos eran hombres honrados - exiliados por cuestiones religiosas -, náufragos y pequeños terratenientes expulsados de Barbados y de otras islas de la zona por los grandes cultivadores de azúcar.
Esta legendaria isla de bucaneros La Tortuga, inspiró a escritores como Emilio Salgari, Stevenson o Walter Scott, estando presente en obras de la talla de "El Corsario Negro", "El pirata" y "La Isla del Tesoro", y como curiosidad apuntaré que en año 2004, algunos medios de comunicación llegaron a darle por perdida al informar que había quedado totalmente sumergida por la tempestad que se desencadenó tras el huracán "Jeanne". Por suerte no fue otra Atlántida.
Y como no podía ser menos, por La Tortuga pasaron todos los filibusteros legendarios, como lo hizo en el siglo XVI Sir Francis Drake, que dejó de ser pirata para convertirse en un corsario, es decir, obtuvo una “patente de corso” por parte de Inglaterra para atacar sólo las naves de potencias enemigas y repartirse luego el botín; y en el siglo XVII, otro insigne pirata inglés: Bartholomew Sharp.
De todo ellos, merece destacar al famoso “Barba Negra”, que se estableció en la isla algún tiempo. Este bandido, que llevaba una enorme barba oscura adornada con cintas y trataba con enorme crueldad a los prisioneros, sólo vivió de la piratería dos años. En 1718 el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto. El teniente Robert Maynard, de la Royal Navy, consiguió darle alcance con dos barcos y, tras un lucha en cubierta, logró acabar con su vida (después de herirlo veinte veces con el machete y dispararle en cinco ocasiones). Maynard le cortó la cabeza, que colgó en su barco y, finalmente, cobró la recompensa.
Y para finalizar, el más sanguinario de todos, el llamado Jean David Nau (El Olonés). Este filibustero, tras naufragar en Campeche, consiguió refugiarse en La Tortuga, convirtiéndose en leyenda por sus crueles abordajes a las flotas, y temido y odiado por sus hábitos crueles con los prisioneros, con los que siempre empleaba la misma táctica terrorífica: los interrogaba, los torturaba, elegía alguno que sirviera de ejemplo a los demás al que o bien cortaba su cuerpo en pedazos o bien le rasgaba el pecho sacándole el corazón que a veces masticaba y escupía a la cara de los demás.
Su final fue trágico, ya que capturado por los caníbales de la tribu Kuna del Darién (Panamá) terminó siendo devorado vivo por éstos, como colofón al ritual que le prepararon como homenaje.
12月8日 LA NATIVIDAD DE ANALa aldea en que vivían Joaquín y Ana era como todas las aldeas del contorno, presididas por la tranquilidad de los que moraban en ellas, cada uno se podía poner libremente a la ventana, mirar desde el corredor, pasearse por la calle, sentarse a la puerta, pedir silla en la plaza, comer en el portal, andarse por las eras, irse hasta la huerta, beber de bruces en el caño, mirar cómo bailan las mozas, dejarse convidar en las bodas, hacer colación en los mortuorios, ser padrino en los bautizos y aún probar el vino de sus vecinos.
En estas aldeas Dios reunió a todos los ingenuos para cuidar de ellos y donde los locos eran tenidos por sabios. Sus pobladores habían delegado sabiamente la solución a sus escasos problemas cotidianos a los carismáticos sacerdotes del templo, pues comúnmente los problemas surgen por la tendencia de considerar lo simple como complejo y a buscar salidas audaces y atrevidas a los enigmas de la vida sin tener en cuenta que es débil la frontera existente entre la sabiduría y la locura.
Llevaban Joaquín y Ana unidos hacía ya dos décadas, siendo muy queridos y respetados por sus convecinos, que conocían de su generosidad para con aquellos depauperados que se acercaban a su puerta en demanda de un techo para pasar la noche y un pedazo de pan que llevarse al vacío estómago.
Más algo ensombrecía su existencia… pasaba el tiempo y no llegaba el hijo que ansiaban para completar su felicidad. Pese haber rogado mucho al Supremo no les era concedido que en el vientre de Ana germinara un llorón, de lo que ya se estaban haciendo a la idea pues se iban haciendo mayores. La cuna que tanto tiempo permaneció vacía fue regalada a una pareja joven que un día pasó por la puerta. Estaban un tanto desesperanzados, pues si el Sumo Hacedor les había deparado felicidad y cierto bienestar parecía haberse hecho el sordo en cuanto a chupetes y biberones.
Un aciago día que Joaquín se había dirigido al templo para cumplir con el buen Dios ocurrió lo que nunca podría esperarse: fue recriminado públicamente por el sacerdote al verle entre todos los varones que sí venían aportando hijos, lo que aseguraba la pervivencia de la aldea.
Cubierto de vergüenza huyó por los caminos sin que nadie le viera, arropado por su túnica. Aquellas duras palabras le golpeaban incesantemente mientras vagaba sin rumbo fijo de aldea en aldea, del páramo al vergel….. para volver a su retiro del desierto.
Entretanto, a Ana, desesperada por la ausencia de su compañero le invadió la soledad con sus colores tristes y fríos. Para ella el sol ya no era más prolijo, la mañana más temprana, la tarde más perezosa, la noche más quieta, la tierra menos húmeda, el agua más limpia, el aire más libre, los lodos más enjutos y los campos más alegres. Pasado un tiempo se vistió de luto y la congoja era la única compañera.
Aconteció que cierto día llegase a la cueva donde moraba Joaquín, un viejo de gran sabiduría muy venerado por las gentes, al que llamaban Rubén, y dirigiéndose a él le conminó:
---Ve a buscar un lirio y marcha después sin dilación para tu casa, porque el designio divino ha previsto que en tí se inicie a partir de hoy un nuevo ciclo que dará gran esplendor a nuestro pueblo.
Así, de esta manera, pasados unos días Ana vio a lo lejos avanzar por el camino a su amado Joaquín que portaba en la mano un ramo de lirios…
Y pasados nueves meses se produjo el gozoso hecho de que Ana alumbrara una preciosa niña a la que llamaron María.
De todo ello, el pueblo de Israel fue testigo de lo sucedido, y de esta manera lo han contado desde hace mucho tiempo y así quedó escrito por los Profetas.
Rubén
10月31日 NOCHE DE ÁNIMASDebo confesar que de cuantas misiones me había encomendado el Prefecto de la comunidad monacal, aquella de atender a Madame Hervé me resultaba desagradable al máximo. Pese a mi voto de obediencia estricta al Abad del monasterio, a veces me podía el deseo de haber despedido con cajas destempladas a tan esperpéntica persona, que además de ser una maniática, constantemente le dirigía misivas a mi superior quejándose de mi escaso interés por el inverosímil enigma que pretendía le descifrara.
Tengo constantemente el recuerdo de la orden formulada por el Abad aquella fría mañana de octubre, tras haber asistido a los maitines en la recoleta y húmeda capilla de nuestro modesto cenobio:
---Hermano Rubén, vendrá a visitarnos Madame Hervé que desea confiarnos unos extraños sucesos de los que ha sido testigo en Le Prieuré. Atiéndala y conforme a su experiencia en temas de Escatología, decida por usted mismo.
Ahora maldecía para mis adentros la hora en que opté por interesarme en temas escatológicos cuando cursé mis estudios en el Seminario de Amiens. Desde aquel entonces, por cuantos monasterios he ido pasando siempre he recibido encargos de mis Superiores para intentar penetrar en la mente de personas lunáticas que pretenden ser víctimas de alucinaciones a cual más de estrambóticas.
¿ Por qué Madame Hervé se le ocurrió ir a descansar en Le Prieuré ( El Priorato) ?
¿ Qué le indujo a alojarse en el viejo gran caserón que en otros tiempos albergaba a la comunidad de frailes de nuestra Orden ?
La primera vez que comunicamos, ella apareció ante mí temblorosa, algo demacrada y flacucha, pensé, e intentando hilvanar un diálogo coherente:
--- Mire, fray Rubén, hace unas noches vi por primera vez vagar por mi habitación una sombra oscura, formada por una niebla opaca, detrás de la cual parecía haber una luz. Aquella sombra, de forma humana, llevaba una larga vestimenta, un hábito negro diría yo, y parecía tener la cabeza cubierta por una capucha. La sombra avanzó lentamente hacia mí, y presa de espanto me senté en la cama, con la espalda contra la pared y la garganta seca. Estaba helada pero al mismo tiempo sudaba. Quise levantarme, gritar, pero ningún sonido salía de mi boca: un terror indescriptible me mantenía clavada allí….
Luego continuó entrecortadamente su relato:
…….la sombra avanzó hasta situarse ante la chimenea, entonces se arrodilló y yo sentí el golpe de sus rodillas contra el pavimento. Se prosternó tres veces, con las mangas juntas, en un gesto de súplica y después de permanecer mucho tiempo arrodillada, se alzó poco a poco y se encaminó hacia la puerta de una pequeña habitación que se encuentra al lado de una alcoba. Pocos segundos después noté como la caída de un cuerpo a tierra, dentro de la pequeña habitación.
Todo cuanto me fue relatando sucesivamente Madame Hervé no despertó en mí curiosidad alguna. Ya estaba acostumbrado a escuchar historias truculentas fraguadas en mentes de alucinados, como aquella narrada por una vieja histérica en que afirmaba que el fantasma que se le aparecía estaba formado por una especie de vapor glacial, ligeramente viscoso, que en una ocasión fue a tocarle la cintura y debajo de las vestiduras no había nada, ni esqueleto como pensaba encontrar y sin embargo inmediatamente sintió un violento golpe en el mismo lugar de su propio cuerpo, y después un frío glacial, que casi la ahogaba, mientras el espectro se disgregaba ante ella.
Para ser sincero, debo decir que la última visita que me hizo Madame Hervé, a la que encontré en un estado deplorable, más delgada aún, muy pálida, ojerosa y con notorio temblor en las manos y al hablar, me llevó a prestarle atención por un hecho que al principio descuidé, y más tarde, en la soledad de mi celda fui dándole forma para encontrar una lógica razonable. Ella había comentado en forma de súplica:
---- Créame fray Rubén, al anochecer de la otra tarde, cuando ya me había acostado, se fue abriendo lentamente la puerta de mi habitación y el espectro del viejo monje entró en ella. Traía consigo un fuerte olor a moho, a tumba diría yo, y lo que me espantó aún más es que esa aparición lloraba. Sí, sus espaldas se sacudían como si sollozase, y por tres veces dio golpes en el suelo con la cabeza, al tiempo que una voz extraña, indescriptible, que parecía venir de lejos, decía: “ misericordia Señor, tened piedad de mí; perdonadme mi Dios”, y entonces pude darme cuenta…¡que el espectro tenía cortadas la manos….!!!
Con la oportuna dispensa del Abad, acordamos que iría a visitar el viejo caserón donde ella se alojaba con el fin de poder formular un juicio de valor que diera luz a aquellas visiones tan increíbles. Y así la noche del último día de octubre, en que la niebla no había levantado en toda la jornada, alumbrado por una mísera lámpara de aceite recorrí el tortuoso camino que conduce a Le Preiuré.
Una vez llegado al que antaño fuese el convento de nuestros hermanos de Orden, acompañado de Madame Hervé recorrí su interior y cuando ella me indicó la habitación que venía ocupando y que es donde se producían las apariciones, no tuve dudas, y así se lo hice saber:
---- Señora, esta era la habitación destinada al Prior de este Convento, hasta que los malditos revolucionarios franceses disolvieron la Orden.
La tranquilicé como pude y nos sentamos en torno a la tenue luz que desprendían unos pequeños troncos de madera encendidos. Había elegido precisamente esa noche para visitar el caserón, porque tenía conciencia que era la más apropiada para que el espectro del viejo monje volviera hacer acto de presencia.
Y así ocurrió, al llegar la medianoche, un soplo de aire frío envolvió la estancia donde nos encontrábamos rezando los dos. Ante nosotros se hizo visible una forma borrosa que de inmediato se aproximó a mí, sin duda al percatarse de mis hábitos. Entonces imploró:
--- Hermano, libérame del martirio, ya sabes que fallecí sin los auxilios de la religión y en esta hora te suplico que me hagas descansar para siempre. Te juro por lo más sagrado que yo no pude abrir la puerta del calabozo de este monasterio y así poder salvar al desgraciado monje que allí penaba sus culpas por lascivo…. él murió de hambre y sed porque… ¡ las hordas revolucionarias me habían cortado ambas manos ….!!
---Ego te absolvo, descansa en paz, prior de Le Preiuré…, pronuncié solemnemente mientras le asperjaba con agua bendita.
Y de esa, manera el alma del desgraciado monje de nuestra Orden pudo reunirse en el Purgatorio con las ánimas que en él habitan desde el principio de los tiempos.
Ustedes se preguntarán por qué elegí esa noche sobre otras, y la respuesta es sencilla: por ser la NOCHE DE LAS ÁNIMAS.
10月27日 LOS MEDICOS DEL PURGATORIO CANARIOSPartimos de la base que el sincretismo producto de la fusión del catolicismo y las creencias paganas de los distintos pueblos han conformado el mundo mágico-religioso de las gentes del campo en especial, formando parte del acervo cultural que nos ha llegado hasta nuestros días gracias a la tradición oral. Y por supuesto las Islas Canarias, tierra donde tradicionalmente ha contado con historias plagadas de brujas, encantamientos y seres sobrenaturales, se han visto envueltas en este fenómeno como no podía ser de otra forma.
Así, dentro de las creencias del pueblo canario, existía la curiosa figura del “ Hombre de las Ánimas” o “ Médico del Purgatorio", o más comúnmente el “ Animero”, que fue importantísima en las sociedades campesinas hasta mediados del pasado siglo XX, y cuyo encargo era mediar entre las ánimas de aquellos que murieron en pecado mortal o con alguna deuda adquirida en su vida terrenal y los vivos, siendo éstos quienes debían encargar las misas por el descanso de su alma, o bien resolver asuntos de índole social.
La cualidad de ‘animero’ se adquiría desde que éste ya estaba en el vientre materno, pues se le solía “ escuchar llorando en la barriga de su madre”, y además de sus dotes naturales para mediar, poseía el conocimiento de plantas con poderes curativos e infinidad de medios para identificar el sexo del “alma arrimada”, pasando por las motivaciones del espíritu del difunto para molestar a familiares y vecinos según fuese el caso, empleando sus rituales, rezos y brebajes..
A través de unos legajos escritos por los monjes Capuchinos allá por 1789, podemos saber hoy su impresión respecto a esta figura, catalogando a las personas que ejercían tales práctica de “malvada raza de animeros” y su saber considerado por ellos como “….erráticas y falsas creencias, muy próximas a coincidir con la herejía de la trasmigración de las almas de difuntos”.
En una de las causas instruidas por la Inquisición contra un ‘animero’, podemos leer las manifestaciones de éste ante el Tribunal de Santo Oficio: ….” que las animas, tenían el purgatorio, no en otro mundo sino en este y que habitan en parajes naturales y otros en los lugares donde vivieron siendo vivos, y que molestaban para pedir sus deudas y recados, hasta que él les enviaba al cielo mediante rezos…….”,
En otras declaraciones podemos seguir leyendo “….los espíritus son unos buenos y otros se hacen acompañar por demonios, estos son los que se meten en los cuerpos de los vivos por los dedos de los pies mientras duermen, estos espíritus son malignos por su compaña, y causan enfermedad y padecimientos a quien se arriman y él libera al vivo de tales espíritus mediante unos exorcismos que conoce……”.
¿ Y cómo sabía el ‘animero’ si una persona estaba afectada por “anima arrimada” ?
Pues he aquí el método: “… hay que mirarle las aguas (orines) al afectado, se mira la sombra con una vela, se le manda a revolcarse en la tierra para ver la figura que tenia el anima en vida, debe hacer santiguados, sahumerios y encargar plegarias, especialmente al espíritu santo……”.
9月29日 EL PACTONunca debió el rey Gradlon de Cornouaille haber accedido a las pretensiones de sus hombres de abandonarle en aquellos momentos de gloria, su generosa decisión no hizo más que proporcionarle grandes tragedias en su vida. Él, excelente estratega y experto marinero, poseedor de una gran flota de barcos que asolaban las gélidas aguas del Mar del Norte, en su mayoría buques de guerra con los que tenía subyugados a sus enemigos, había amasado una gran fortuna a costa de saquearles, y ahora se encontraba solo, hundido y apesadumbrado en aquella inhóspita tierra.
Sus hombres, que combatieron junto a él durante años, un día se cansaron de las constantes batallas que libraban y se rebelaron cuando eran dirigidos por Gradlon al asalto de una fortaleza norteña. Muchos de ellos habían fallecido de frío, debido a que era un crudo invierno, y los supervivientes decidieron acabar con aquello y regresar a sus barcos, volver a casa y encontrarse con sus esposas, ver crecer a sus hijos y vivir en paz. Así que abandonaron al rey.
Y el destino quiso que un día el bretón notara una presencia cerca de él, fluyendo por su cuerpo una corriente de sensaciones que jamás había sentido antes. Alzó la cabeza y pudo observar de pie junto a él una pálida figura femenina que sobre su pecho lucía un precioso collar de plata que brillaba con la triste y apagada luz de las estrellas del Norte. Su cabeza y sus hombros, estaban enmarcados completamente por las finas hebras de su rojiza cabellera. Aquella impactante belleza era la malhadada Malgven, la Reina del Norte, soberana de las tierras hiperbóreas.
Extendiendo su delicada mano instó a Gradlon a levantarse y situándole frente a ella le dijo:“Se de ti que eres valiente y habilidoso en la batalla, joven y vigoroso, a diferencia de mi esposo, que es viejo y decrépito. Su espada está oxidada y en desuso. Ven conmigo, juntos podríamos acabar con él y yo regresaría a tu tierra como esposa tuya”.
Con sus artes Malgven hechizó por completo al guerrero bretón que se enamoró totalmente de la maga, consiguiendo que juntos asesinaran al anciano Rey del Norte, y tras apoderarse de las riquezas del reino huyeran empleando el corcel de batalla de ella, llamado Caballo de Mar, negro como la noche y de cuyos ollares salía fuego con cada inspiración.
Pasado un tiempo Malgven murió en el parto de su hija Dahut, y Gradlon que amaba el único recuerdo vivo de su esposa, le construyó a la niña una ciudad preciosa en la orilla del mar, protegida por grandes diques de la furia de las terribles olas, con una sola entrada a través de una gigantesca puerta de bronce cuya única llave guardaba el rey bretón, que roto por el dolor que le producía la pérdida de su amada se recluyó de por vida en el castillo.
A esta magnífica construcción que jamás habían contemplado los hombres la llamaron Ys.
Con el paso de los años aquella dulce Dahut se fue convirtiendo en una malvada y depravada mujer herencia de los genes malsanos de su madre, y con sus excesos y vicios fue transformando la ciudad de Ys en un centro pagano regido por la ginecocracia, lugar de lujuria, un reino lleno de marineros que cada día veía el advenimiento de nuevos juegos, fiestas y bailes. A través de la preciosa letra de una canción, Dahut encandilaba a los marinos y cada noche, uno de ellos acababa en su alcoba. Durante el día, festejaba con el que elegía, cortejándole. En las fiestas que tenían lugar cada tarde, se cubría el rostro con una máscara negra y se llevaba al incauto a sus aposentos. Y durante toda la noche, jugaba con el joven a su antojo, haciendo de él lo que quería.
Al llegar el alba, cuando los pájaros rompían el silencio de la noche con sus trinos, la máscara por si misma se extendía por el cuello y la garganta de su compañero, asfixiándole hasta la muerte. Una vez que el pobre infeliz caía muerto, la máscara se desprendía del rostro de Dahut, y esta ordenaba a un jinete que se llevara el cuerpo inerte en su montura para que lo arrojara, como ofrenda al Océano, en un lugar que se conoce como Bahía de los Muertos.
Aquel continuo desenfreno orgiástico pronto traspasó los muros de nuestra abadía de Douarnenez apenas levantada hacia escasos años dada la dificultad que encontrábamos en esas tierras bretonas para cristianizarlas debido al imperio de las aferradas creencias druídicas que profesaban sus habitantes. Y así, un día el Abad nos reunió en capítulo a la comunidad para deliberar la manera de acabar con aquella flagrante vileza que representaba Dahut.
Cada hermano fue exponiendo sus ideas, al que igual que hice yo al llegar mi turno, y por lo que aconteció después, creo que mi propuesta fue la más viable en aquellas circunstancias, por ello el Abad con la solemnidad propia que le caracterizaba dijo con voz grave:
---Rubén, busca en el Libro de los Secretos la invocación al Príncipe de las Tinieblas y pacta con él. Que las perdidas almas de esos desgraciados sean su pago en este trato y las arrastre al Infierno por todos los siglos venideros .
De esta manera, una mañana de primavera, un extraño jinete se aproximó a Ys. Montaba un magnífico corcel negro e iba vestido de púrpura de la cabeza a los pies. Cuando entró en la ciudad, Dahut le espió desde una ventana, pudiendo observar que era muy apuesto. Salió a su encuentro, ofreciéndole su mejor sonrisa, pero el extraño no hizo asomo de devolvérsela, ya que ni tan siquiera se fijó en ella. Contrariada, puesto que aquel hombre no cayó rendido a sus pies, lo arregló todo para que se sentara cerca de ella durante el festival de la tarde, y a medida que se acercaba el anochecer, ella le agasajó con cuentos y leyendas, a lo que él correspondió entrelazando sus manos en su dorado cabello, susurrándole cosas hermosas al oído.
De forma repentina, se escuchó un fuerte crepitar en la dirección del mar, y una aullante ráfaga de viento, recorrió los tejados de la ciudad. Dahut puso una tranquilizadora mano sobre el brazo de aquel extraño y le dijo:
---“Ya puede el viento rugir o el mar enfurecido bramar, que las puertas de estas ciudad son fuertes y sólo mi padre es quien puede abrirlas, con la llave que pende de su cuello”.
--- “Vaya! – dijo el extranjero – “pero tu padre, el rey, duerme a esta hora y si quisieras, podrías apoderarte de la llave fácilmente. De hecho, sería una hermosa prueba de amor hacia mí persona”.
Hipnotizada por los ojos de aquel peculiar caballero, Dahut decidió hacer lo que el fascinante joven le decía, así que se levantó excusándose de la mesa, y a hurtadillas se coló en la cámara de su padre, donde por un tiempo observó la llave y su cadena de plata rodeando el cuello del rey. Cuando se vio decidida, se abalanzó sobre la figura en penumbras de su padre y le arrebató la llave.
En ese preciso instante, una ola monstruosa, más alta que la más elevada de las montañas, se cernió sobre la bella ciudad de Ys. El ensordecedor sonido despertó al rey Gradlon inmediatamente, que se encontró de bruces con los ojos de Dahut que imploraba:
---“Padre, deprisa. El mar ha abierto una brecha en los muros. Montemos a Morvarc’h y escapemos”.
Cogiendo a su hija de la mano, Gradlon se dirigió a los establos y montaron sobre su corcel escapando en el momento justo en que la gigantesca ola caía sobre Ys arrasándola por completo y engullendo a sus habitantes hacia el oscuro fondo del Océano que quería cobrarse así su tributo.
Dahut, desesperada, se aferraba a su padre gritándole que la salvara, y en ese instante, un resplandeciente rayo cruzó el cielo y una voz ordenó:
---“Gradlon, deja a la princesa”.
Seguidamente apareció una figura pálida, envuelta en un hábito marrón, emergiendo de entre las aguas. Era San Guénolé, que reprendió a la princesa con estas palabras:
---“Que la desgracia y el infortunio se ceben en ti, bruja maldita, que has intentado arrebatar las llaves de la fortaleza de Ys”
Terminada su breve alocución otra enorme ola cubrió por completo al corcel, y Dahud, atrapada entre las aguas se vio arrastrada por ellas, arrancando su última esperanza de sobrevivir, siendo tragada por el remolino que se formó en el hoy conocido por “Poul Dahut”, que vendría a ser traducido como “El agujero de Dahut”.
Lo acordado en el pacto se había cumplido y el arrepentido Gradlon como desagravio a sus desvaríos fundó una nueva ciudad donde dos ríos confluyen entre siete colinas llamada Quimper, que hoy continúa en pie.
ooo0ooo
Desde mi retiro conventual rememoro las ocasiones en que cierto número de jóvenes voluntariosos se han venido acercando a mi humilde persona para que les aconsejara sobre su idea de marchar en busca de la Ciudad Sumergida de Ys:
--- Fray Rubén, aseguran las lenguas del pueblo que cada día oyen doblar las campanas de la capilla real…que se observa a la princesa Dahud bañándose en las aguas de la mar calma..
Y yo, con la paciencia y sabiduría que me han propiciado los avatares de mi vida monacal siempre les he respondido:
--- Mirad, la profecía asegura que el primer joven que oiga el tañido de la campana sumergida podrá salvar el reino. La ciudad entera emergerá entonces, tan inocente como un recién nacido. Los habitantes de Ys regresarán de su largo destierro bajo las aguas y la princesa Dahud se casará con el valiente que haya oído la campana, y de este modo se convertirá en el nuevo rey de Ys…. pero debeis tener presente algo importante…..esa ciudad tiene rey tiempos ha… ¡¡ el Príncipe de las Tinieblas ¡! al que hubo que otorgarle ese privilegio por así constar en el último párrafo del Pacto que en su día firmé con él….
Rubén.
9月22日 LEYENDAS DE A TERRA CHALa Terra Chá ( Tierra Llana) de Galicia es la cuna del río Miño y de muchos de los numerosos afluentes que le dan su fuerza y el misterio que le rodea hasta su desembocadura en el Océano Atlántico. Como río mágico, a lo largo de las tierras por las que discurre han surgido leyendas que han llegado hasta nuestros días por medio de la tradición oral y así podemos conocerlas. Vamos con alguna de ellas.
Conforme explican las gentes de Outeiro de Rei, hace mucho tiempo que un vecino de Cela andaba pescando con su “ batuxo” ( típica barca de madera) en As Veigas y cuando intentó subir el trasmallo, que tenía repleto de truchas, éste reventó dispersándose los peces por las aguas del río. El truchero encolerizado comenzó a proferir insultos contra todos los Santos y Vírgenes del santoral que recordaba y estando en esa situación, repentinamente el batuxo volcó, quedando con la cubierta hacia abajo comenzando a hundirse en el Miño.
Por más esfuerzos que hacía el pobre pescador no podía deshacerse del enredo de las redes y aparejos y era arrastrado irremisiblemente hacia el fondo del río, momento en que desesperado se dio cuenta de la cólera empleada momentos antes, y en su angustia, se encomendó a Santa Isabel, a la que su madre lo había llevado ofrecido de niño. Al momento el batuxo emergió a la superficie, flotando con normalidad, completamente seco, llevando al truchero sano y salvo y la cubierta llena de tantos peces que ya no cabían más.
Esta otra se cuenta en la población de Francos, y se trata de un pozo situado junto el río Miño que tenía una trucha en su interior, por eso era conocido por la gente por el “Pozo da Troita”. Y resulta que la trucha subía todas las semanas al pueblo para comer, y si no había nada que llevarse a la boca se comía un hombre, así que nadie se acercaba por el citado pozo, pues primeramente convertía a los aldeanos en puercos flacos para ingerirles con mayor facilidad.
Quien sacaba provecho de todo esto era el herrero, ya que todos los miércoles la trucha subía hasta su fragua para que le rascase las escamas del dorso con un rastrillo de hierro, pues tenía la piel llena de granos y eso le aliviaba, y recompensaba al buen hombre con un saco de monedas de oro por ese servicio.
Pero aconteció que cierto miércoles el vecino más valiente de la aldea se fue para el pozo y vació dentro de él una garrafa de ácido fórmico mientras la trucha estaba en la herrería con sus picores, y así cuando volvió y se introdujo en el pozo se le quemó la piel y el estómago, desapareciendo para siempre.
Les prevengo que los vecinos aún temen que salga del pozo y, enfadada, la trucha se coma a todos ellos.
Muy curiosa resulta la protagonizada hace muchos años por los vecinos de A Ponte con ocasión de la festividad de San Lázaro, que se celebra el domingo anterior al de Ramos, tiempo en que suele llover con frecuencia en esa zona, y hartos de tener la fiesta mojada, probaron a meter al Santo en el río y de repente abrió el sol y pudieron festejarlo con normalidad.
Así me lo contaron y así lo cuento yo.
9月8日 LA OCTAVA ISLA( Esta entrada la dedico a mis amig@s canariones por ser hoy 8 de septiembre la Festividad de la Patrona de la isla de Gran Canaria, Ntra Sra. del Pino, muy venerada por sus gentes)
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Debemos tener presente que desde los albores de la humanidad, las islas han sido asociadas a lo desconocido, al peligro, y en lo desconocido y peligroso acechan siempre tanto la condenación como la gloria. Si la tierra firme ha sido siempre el ámbito sobreentendido de las actividades humanas, el acto de navegar puede ser visto, entonces, como la violación de un límite impuesto por la naturaleza, y dado que el mar representa una frontera natural, y que el motivo principal para ir más allá de las fronteras es la ambición, el naufragio se concibe como el castigo ideal para la arrogancia y la codicia.
Ese riesgo intrínseco de toda navegación ha contribuido a identificar a las islas con lo inaccesible. Un rápido análisis de la mitología y la literatura permite descubrir la frecuente localización insular tanto de sociedades humanas ideales como de sus reversos contrarios, así como del reino de los muertos. La inaccesibilidad de las islas, aparente o real, absoluta o relativa, ha sido un aliciente para depositar en ellas nuestros sueños y pesadillas, nuestras esperanzas y temores, nuestros anhelos de salvación y nuestro terror a la condenación
Con estos antecedentes, nos vamos a referir a la octava isla del Archipiélago de las Canarias: la de San Borondón. Si usted ha sonreido pensando que todo es una quimera es señal que no tiene ojos para verla. Es fácil divisarla desde La Palma, El Hierro y La Gomera, y lo que le sucede a usted, al igual que a los navegantes que pretenden acercarse a ella sin esa fe precisa, es que la bruma la envuelve y desaparece sin dejar rastro.
Sabido es que el monje Brandrán, allá por el siglo VI partió acompañado de otros 14 religiosos en una modesta embarcación con el firme propósito de extender su evangelio por tierras desconocida y se adentraron en el antes conocido como Océano Tenebroso, hoy Atlántico. En esta aventura se enfrentaron todo tipo de adversidades, desde feroces tormentas hasta temibles y enormes monstruos marinos que pretendían devorarlos. Como escudo, supo siempre el religioso invocar con destreza y buenos resultados el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de la Virgen Santísima.
Y ocurrió que, un día, tras duras jornadas de viaje, divisaron a lo lejos una isla, en la que desembarcaron para descansar y recoger víveres. Mucho les llamó la atención las características del terreno y su extraña vegetación, pero no le dieron mayor importancia. Un día, con ocasión de celebrar misa, de repente el suelo empezó a moverse y se encontraron en el lomo de una gigantesca criatura marina, completamente dispuesta a terminar con su misión evangelizadora. Consiguieron regresar al barco a duras penas y contaron más tarde sus proezas.
Podemos afirmar que entre todas las “islas que no son islas” , la de San Borondón tiene una significación muy especial debido a poseer unas características que la hacen única en todo el planeta, como el hecho de que los cartógrafos no se pongan de acuerdo sobre su ubicación, tratándose de una isla móvil en todos los sentidos; o el de que las Autoridades de varios siglos se hayan empeñado una y otra vez en organizar expediciones para su conquista, no lográndolo jamás por razones que a ellos mismos se les escapaban.
Y la particularidad más hermosa de esta ínsula inexistente es, paradójicamente, que Sí existe, y por ello su permanencia está garantizada a lo largo de los siglos, por más que el racionalismo trate de menoscabar su imagen. Ha tenido a lo largo de los tiempos numerosos y muy variados apelativos, casi siempre referidos a su carácter fugaz y esquivo, pero estos nombres, Aprositos, la Encubierta, la Inaccesible, la Non Trubada..., han ido dejando paso cada vez más a su denominación actual, que ha pasado gradualmente por una evolución lingüística hasta derivar en un nombre de resonancias casi folclóricas, pero con un sabor misterioso y evocador para los habitantes del archipiélago canario: San Borondón.
9月3日 LEYENDAS d'ALACANTUna amiga de Alicante me recuerda que también existen muchas leyendas, historias y fábulas en las mágicas tierras levantinas, y así es efectivamente, y ante esta sugerencia, y a fin de complacerla, voy a exponer dos de las que ya tenía conocimiento, me refiero a “La Cueva de la Dona” y la “Sierra Helada”. Vamos con la primera:
De todos es conocido que los piratas berberiscos asolaban constantemente las costas de Levante, beneficiándose además de los excelentes refugios naturales, especialmente en los alrededores de Altea, Calpe y Benidorm, que era donde se abastecían de agua para sus largos viajes de saqueo marítimo.
Y precisamente cerca de la localidad de Altea, en un lugar solitario llamado el Corral de Enrós, vivía de manera provisional un joven matrimonio en tanto les arreglaban la casa del pueblo, cuya esposa era la mujer más bella que nunca jamás habían visto las gentes de aquellos contornos. Como quiera que el marido realizaba frecuentes viajes, ella se quedaba sola durante muchas jornadas en aquel apartado páramo.
Coincidió que una de las veces que el marido se hallaba ausente, desembarcó cerca de Altea una partida de piratas moriscos, turcos y renegados, que habían aprovechado la niebla y la oscuridad de la noche para acercarse a la costa, procediendo algunos de ellos a dirigirse al Corral de Enrós, y una vez allí, forzaron la puerta de la morada, rapiñaron lo que les pareció de valor y se llevaron por la fuerza a la dueña, a la que de nada sirvieron sus súplicas ni gritos de socorro.
Tan pronto estuvo a bordo fue presentada al capitán de la nave, y admirado éste de su hermosura, decidió ofrecérsela como regalo al rey de Argel. Seguidamente dio orden a los marineros de que la respetaran a rajatabla y la liberaran de las ataduras para que pudiese moverse por la nave con relativa libertad.
Pero aconteció que cuando los piratas apenas se habían separado de la playa, la guardia de la costa descubrió la presencia de las naves argelinas, tocándose a arrebato en el castillo de Altea y en las torres de Capnegret, la Galera y el Mascarat. Los moriscos izaron velas y remaron con todas sus fuerzas, más la mar comenzó a agitarse con violencia lo que produjo el consiguiente revuelo y desconcierto en la tripulación, situación que aprovechó la bellísima cautiva para arrojarse por la borda en su intento de huir.
La animosa joven nadaba con energía hacia la costa y la fortuna le favoreció al encontrarse sobre la mar una barquichuela a la deriva, que las fuertes olas habían arrebatado de la cubierta de una de las naves piratas. Una vez subió a ella, sin timón ni remos, se entregó a la voluntad del viento. Podemos decir que la suerte estaba a su favor, ya que en principio fue impulsada hacia la costa argelina, donde le hubiese esperado la esclavitud, pero repentinamente roló y la desgobernada barquilla tomó rumbo a la Sierra de Albir.
Volvió a verse agraciada la bella navegante, ya que sin gobierno corría el peligro de estrellarse contra las peñas, pero quiso su buena estrella que una corriente le dirigiese a la abertura de una de las cuevas allí existentes, a la que llegó desfallecida por completo.
Pasados unos días, unos pescadores encontraron en su interior el cuerpo inerte de la hermosa mujer, creyendo que estaba muerta. Algunos de ellos fueron a avisar a la justicia y los que se quedaron velándola advirtieron que respiraba. La reanimaron como buenamente pudieron dándole agua e improvisaron después un lecho para ella. Cuando llegaron las autoridades, se había reanimado del todo y pudo abrazarse a su esposo.
Y en su honor aquella oquedad pasó a llamarse desde entonces “ La Cueva de la Dona”.
La segunda historia hay que situarla en la “Sierra Helada” o Sierra de Albir ( pozo en árabe), que mencioné en la anterior. Allí hace muchos años se reunieron para tomarse una paella tres curiosos contertulios. Se trataba del Viento, la Fiebre y la Vergüenza.
Se cuenta que después de la comida, mientras se fumaban unos puritos, se ofrecieron mutuamente sus respectivos domicilios. El Viento dijo que moraba (como no podía ser de otra manera) en la Cumbre del Ventos. La Fiebre (un tanto acalorada por el atracón), dijo que se cobijaría en varios sitios costeros, principalmente en Denia. Y la Vergüenza, con voz algo insegura, aconsejó a los otros comensales que aprovecharan esa ocasión pues la vergüenza, una vez perdida, no había sitio donde encontrarla.
Posteriormente, vecinos de Alfaz del Pí, La Nucia y otros, adquirieron la costumbre de reunirse anualmente, el día10 de julio concretamente, en la playa de Albir para dar cuenta de una suculenta paella en memoria de aquellos personajes, y al atardecer, tumbados en la playa, arrojar a la mar 33 granos de sal o, en su defecto, 33 guijarros, al tiempo que pedían tres gracias, de las cuales, por lo visto, solo se conseguía una.
Ahora quiero informar a los ávidos lectores que en algún punto de la Sierra Helada está escondido un fabuloso tesoro, que naturalmente, perteneció a los piratas berberiscos. Prueba de ello es que han sido halladas muchas monedas, joyas y armas, pero el legendario botín está por descubrir.
Puedo apuntarles que posiblemente los arcones llenos de alhajas, lingotes y monedas de oro se encuentren bajo el pico más alto de la Sierra, que naturalmente es el que primero recibe los rayos solares…pero desgraciadamente, creo que los tres personajes antes citados, el Viento, la Fiebre ( Sol) y la Vergüenza (perdida) con sus devastadores efectos, han nivelado completamente la cumbre…lo que nos ha jugado una mala pasada a los eternos buscadores del oro del moro.
7月29日 LA SANGRE DEL DRAGOCreo que la mayoría de ustedes conocen de sobra el drago canario ( Dracoena Draco o Draco Palma Canariensis), que es un impresionante árbol de ramas espesas cuyas hojas simulan afiladas espadas. Es una especie longeva y su fama proviene de su peculiar resina, la cual es densa y del color de la sangre. Era muy venerado ya en tiempos de los romanos y esa llamativa sustancia era considerada benefactora de la salud y por ello ansiada de poseerla por muchos pueblos.
Y para los aborígenes de las Islas Canarias, los guanches, representaba la manifestación terrenal de un dios protector. Igualmente debemos tener presente que en la antigüedad las Islas Canarias eran conocidas como el Jardín de las Hespérides y que precisamente era un dragón de 100 cabezas quien protegía a las tres hijas de Atlas.
Como es norma común, en torno a este tipo árbol se crearon muchas leyendas y de entre ellas voy a exponerles la más conocida y por tanto difundida.
Así tenemos conocimiento que hace muchísimos años llegó hasta las costas de la Isla de Tenerife un ávido mercader dispuesto a conseguir como fuera “ Sangre de Drago” que como antes se dice era muy apreciada en la época. Parece ser que desembarcó en la indómita playa de San Marcos, en Icod de los Vinos y al echar pie a tierra se fijó en unas jóvenes muchachas que se divertían bañándose en aquella cálida tarde de verano.
El mercader, de carácter avaricioso, se propuso poseer a alguna de aquellas bellas guanches y se lanzó a perseguirlas, logrando dar alcance a una de ellas. Frotándose las manos por lo fácil que le había resultado la captura, no reparó ni por un momento en la inteligente mirada de la doncella a quien tenía cautiva.
Seguidamente ella le ofreció, como muestra de amistad y de admiración, hermosos frutos propios de la isla y tan complacido se sintió el confiado hombre, que se sentó a comer no prestando la atención debida a la astuta muchacha, que aprovechó para saltar al otro lado de un barranco cercano con la agilidad propia de una gacela, escondiéndose entre los múltiples árboles existentes.
Entretanto el confuso mercader intentaba adivinar su silueta en el denso bosque. Y de pronto apareció ante él un árbol extraño y aterrador que, blandiendo sus ramas como espadas y cuyo tronco serpenteaba amenazadoramente, protegía tras su asombrosa presencia a la indefensa muchacha.
El mercader, preso de terror, lanzó el arma afilada que llevaba en la mano, la cual fue a clavarse en el tronco de aquel misterioso árbol, y cuentan que empezó a gotear de la herida producida un líquido rojo y denso que parecía sangre. Ante tal visión, y pensando que había acabado con la vida de la bella guanche, totalmente aturdido huyó como alma que lleva el diablo y, una vez pudo alcanzar su embarcación, se perdió mar adentro horrorizado ante la venganza que podría sufrir en sus carnes por tan vil acción. 7月26日 ¡¡ CUIDADO CON LA BEBIDA...!!!Viene a cuento este título por la tragedia acontecida a un personajillo francés llamado Philibert Aspairt, al que debía gustarle empinar el codo más de la cuenta y que su ansia de beber a placer y encima gratis, le acarreó morir de forma espantosa.
Pero primero vamos a situarnos a través de la historia. De todos es sabido que en 1084 San Bruno fundó la Orden de los Cartujos, que es una de las más antíguas Ordenes monásticas cristianas del mundo. Allá por el año 1605 el Mariscal d'Estrèes entregó a los Monjes de la Chartreuse de Vauvert, en París, un Manuscrito que revelaba la fórmula de un Elíxir de Larga Vida, cuyo origen nadie conoce.
En efecto, en esta época, sólo los monjes y los apoticarios ( los farmacéuticos de hoy) poseían los conocimientos necesarios para trabajar con las plantas. Demasiado compleja, la receta del Elixir parece haber sido utilizada sólo parcialmente durante varios decenios en Paris. En 1737, el Monasterio de la Grande-Chartreuse (cerca de Grenoble) decidió hacer un estudio exhaustivo de la receta que fue encargado al apoticario, Hermano Jérôme Maubec, que consiguió fijar definitivamente su fórmula.
Su comercialización era entonces muy limitada y era el Hermano Carlos quien, montado en una mula, lo vendía en los mercados de Grenoble y de Chambéry.
Posteriormente la fórmula fue distribuida a todos los conventos de la Orden de la Cartuja y se vendía bajo el de Chartreuse con éxito comercial, llegándose a elaborar en Tarragona hasta hace escasos años.
Y aquí volvemos con Philibert Aspairt, que era el portero del convento de Val de Grâce y decidió el 3 de noviembre de 1793 hacerse con algunas botellas del licor de los cartujos (el famoso Chartreuse), aprovechando el caos que reinaba en París durante la Revolución francesa. Los cartujos habían abandonado el convento para ponerse a salvo y Philibert pensó que no iba a encontrar una oportunidad mejor para acceder a la bodega que aquéllos tenían bajo la Iglesia.
El acceso a los subterráneos era fácil: existía una escalera de bajada, construida en el siglo XVII, en el interior de Val de Grâce y el bueno del portero descendió las escaleras con una candela encendida para alumbrarse. La pequeña bodega se encontraba, según sus cálculos, a una centena de metros. Sin embargo, no era tan sencillo como él creyó. El tortuoso laberinto subterráneo de Val-de-Grâce hizo que se perdiera una y otra vez. Quiso volver atrás, cuando se dio cuenta de su terrible error, pero era demasiado tarde. Su candela terminó apagándose y se encontró solo, perdido en la oscuridad, sin que nadie pudiera socorrerlo.
Once años después, el 30 de abril de 1804, los obreros de una brigada topográfica de L’Inspection Generale des Carrieres de París, encargados de rehacer el plano subterráneo de la calle d’Enfer, la actual calle Henri Barbusse, descubrieron su cuerpo. El esqueleto se encontraba muy deteriorado, roído por las ratas, pero pudieron identificarlo gracias al manojo de llaves de Val de Grâce que encontraron entre sus restos mortales. Su cuerpo fue inhumado en el mismo lugar y se erigió un monumento a su memoria. En la lápida se inscribió el siguiente epitafio:
El destino quiso que muriera tan sólo a unos metros de la bodega de los Cartujos, y lo cierto es que Philibert Aspairt se ha convertido en la víctima más célebre de las galerías subterráneas de París y su historia ha quedado registrada en numerosas fuentes.
7月17日 TAMBIEN HAYLAS EN CANARIASEscobas voladoras, verrugas horribles, oscuros pactos con el diablo, gatos que las rondan, bebedizos mágicos…son muchas las leyendas y las historias que se cuentan sobre las brujas, a las que se les asocia con la maldad y la oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que adoraron a la noche, que conocían las propiedades ocultas de las plantas y todo cuanto ponía a su disposición la madre Tierra.
Debemos partir de la base que en las sociedades primitivas, la agricultura y la recolección era labor de las mujeres, ya que mientras los hombres salían a cazar, las mujeres aprendieron, primero, a elegir, de entre lo que la naturaleza les ofrecía, los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde, aprenderían que eran capaces de dominar este proceso de algún modo, y hacían crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor observación de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las estaciones... un mayor contacto con su entorno (y esto lo seguimos observando en las mujeres a las que luego se llamó brujas).
La creencia del pueblo canario en brujas-hechiceras, curanderas y maleficios ha sido de hondo arraigo en las siete islas del Archipiélago, y muestras elocuentes de estas prácticas infernales están recogidas en diversos legajos del Archivo del Tribunal de la Santa Inquisición de Canarias, que se custodian en la Biblioteca y Archivo Canario del Museo Canario de Las Palmas; y aunque el tiempo ha pasado y la civilización se adentra por pueblos y aldeas, aún perviven en la memoria todas estas prácticas demoníacas y supersticiosas.
Por lo que respecta a la maravillosa isla de Gran Canaria, además nos encontramos con la existencia de las maguadas y harimaguadas, lo que nos habla de una tradición en la que el culto a la fertilidad y los ritos de purificación están presentes en la vida cotidiana. ¿Quién siendo canarión no ha oído hablar de las brujas de Aguatona, del Barranco de Santa Águeda, de las Cuevas de Berriel, y de los Tirajanas. De ellas nos han llegado infinidad de leyendas aderezadas con elementos culturales propios: el diablo convertido en camello, por ejemplo, o el tuétano y sebo de camella y cabra, animales propios de la isla.
Vamos a recoger algunas de las más conocidas, y así nos encontramos con aquella persona que desde el pueblo de Ingenio de dirigía a Las Palmas a lomos de su burro y al pasar por el Barranco de Aguatona se le aparecieron, delante del jumento, seis hermosas gallinas blancas y un gallo negro de vistosa cresta, todos ellos cacareando alegremente. Este hecho sorprendió al viajero dada la hora y lo solitario del camino, que optó por “azulear” insistentemente a los gallináceos, si bien éstos no se apartaban ni callaban.
“Amoscado” el jinete ante su extraña actitud se bajó del jumento, sacó el cuchillo canario de su fajo e hizo con él una cruz en el camino, junto a las misteriosas gallinas y apuesto gallo. Esta acción produjo el efecto de desencantar a dichas aves, que se convirtieron en lindas muchachitas y un apuesto joven muy hermosos todos ellos, según cuentan las crónicas.
Esta otra no tiene desperdicio por el inesperado final. Ya lo comprobarán ustedes mismos:
Nos habla de que una oscura noche del mes de diciembre, un arrogante mozo se encaminaba hacia la ciudad de Las Palmas desde el vecino pago de Tafira y al llegar al lugar conocido por el “Llano de las Brujas”, avistó muy cerca de sí a un burro, al parecer extraviado, que andaba con dirección contraria. El buen mozo se detuvo extrañado y tras breves instantes hizo sus cábalas sobre tan importante hallazgo, decidiéndose por quedárselo y así, una vez ganada su confianza, se montó en el él y prosiguió rumbo a la Capital de la isla.
El joven se las prometía muy felices y al poco de ir cabalgándole, el burriquito comenzó a encabritarse lanzando rebuznos y respingos que pusieron en grave aprieto a su nuevo dueño, que se apeó y a base de caricias y golpecitos en el lomo consiguió serenarle. Vuelto a subirse de nuevo en el jumento, pronto éste comenzó a repetir la escena anterior, por lo que desesperado el mozo le cortó un trozo de oreja que guardó en el bolsillo, huyendo el animal despavorido rebuzando atrozmente por el dolor.
Tan pronto el joven llegó a su casa contó a su familia lo sucedido, y para aseverar lo que ellos consideraron una fantasía de juventud, les mostró el pedazo de oreja del asno…más cual no se sería su asombro al comprobar que ese fragmento se había convertido en la oreja de una mujer, y por el zarcillo que colgaba de ella…se correspondía con la de su prometida….. y así finalizaron unos amoríos.
Si usted querido lector aún no conoce la encantadora isla de Gran Canaria le recomiendo que pille la maleta y tire para allá en el primer vuelo, o en barco si lo prefiere. Descubrirá un continente en miniatura por la diversidad de su clima, su geografía, flora y fauna, la variada y exquisita gastronomía, y en especial, por sus gentes. Todo le resultará extraordinario y deseará volver más veces a visitarla.
7月10日 CUANDO LA GALLINA CANTÓ DESPUES DE ASADAQuienes hemos tenido la oportunidad de transitar por el Camino de Santiago sabemos lo populares que son entre los peregrinos las leyendas nacidas en la ruta Jacobea a través de los siglos y divulgadas oralmente, casi siempre en las reuniones nocturnas después de la cena en los actuales albergues ( que antaño fueron hospitales de peregrinos), en los monasterios que acogen a caminantes, en las ventas o casas particulares que facilitan posada, y así mismo en la misma ruta aprovechando un alto para descansar y beber agua.
Esta costumbre de narrar unos a otros historias, hechos prodigiosos, experiencias propias y oraciones se remonta a la misma Edad Media, y bien cierto es que las leyendas se apoyan por lo general en milagros realizados por el “Señor Santiago”, la Virgen u otros Santos queridos y admirados en aquellos tiempos, estando recogidas la mayoría de ellas en códices monacales, en el “Codex Calixtinus” de Aymeric Picaud y en otros documentos.
Por ser innumerables las historias, quiero en esta ocasión dejar constancia de la que a mi parecer es la más bella del Camino de Santiago, donde la peregrinación adoptó la forma de una extraordinaria aventura y acuñó la famosa frase: “ Santo Domingo de la Calzada, que cantó la gallina después de asada”.
Hacia el año1400, un matrimonio alemán que residía con su hijo Hugonell, de 18 años, en la localidad de Santés, en el norte de Francia, impulsados por su fe decidieron visitar la tumba del apóstol Santiago en pago de ilusionada promesa. Atravesando los fatigosos caminos de la ruta jacobea llegaron a la localidad de Santo Domingo de la Calzada, sita en La Rioja.
Cansados por el largo viaje decidieron hospedarse en un viejo mesón, cuyos dueños tenían una hija que les ayudaba en el duro trabajo de atender a los peregrinos. Ésta, al ver al joven alemán no pudo evitar un fuerte e inesperado amor que no intentó ocultarle, pero al verse rechazada y en un deseo de venganza se le ocurrió meter en el zurrón del joven Hugonell una valiosa taza de plata que había sustraído de entre los bienes familiares.
Al día siguiente, cuando los peregrinos se disponían a partir, denunció el hecho a las autoridades, requiriéndolas para que se les registrase, a lo que se accedió ya que la joven alegaba que había presenciado el momento en que el joven peregrino sustraía la valiosa taza. En aquellos tiempos el robo y el hurto se castigaban con penas rigurosas, por lo que de nada sirvieron sus excusas y alegaciones de inocencia, y fue juzgado y condenado a la horca, como pena capital.
A su regreso de Compostela, los padres decidieron parar nuevamente en Santo Domingo de la Calzada para rezar ante el cadáver de su hijo que todavía pendía de la horca como ejemplo de rigurosa justicia y temor de ladrones y malhechores que buscaban su víctima propiciatoria en los viajantes. Al arrodillarse los acongojados padres delante del cuerpo de su hijo, cual no sería su sorpresa al escuchar claramente:
--- Madre mía, ¿por qué lloráis al muerto cuando dichoso vivo?, pues el bienaventurado Santo Domingo de la Calzada me ha conservado la vida, él me ha mantenido y sostenido como ahora me véis. Id y dad parte a la justicia.
Los padres, presurosos y con grandes muestras de alegría, corrieron a la casa del Corregidor a quien hicieron un apresurado relato de lo que acababa de acontecer. Hallábase éste a punto de comerse dos aves de corral e incrédulo de la historia que acababa de escuchar, exclamó:
---Vuestro hijo está tan muerto como estas aves que voy a trinchar!
Pero de pronto se produjo un hecho asombroso: el gallo y la gallina recobraron sus plumas y saltando del plato se oyó cantar al gallo y cacarear la gallina alegremente.
Y así, con este maravilloso milagro el joven Hugonell volvía a la vida y con lágrimas en los ojos se fue alejando de aquella ciudad que había acrecentado su fe.
Si usted querido lector, visita la Catedral de Santo Domingo de la Calzada, cuando penetre en su interior podrá contemplar un gallinero gótico con un gallo y una gallina vivitos y coleando, ambos de color blanco, picoteando dentro de él, que nos recuerda aquel hecho. Y es posible que observe a algún peregrino, francés especialmente, intentando arrimarles migas de pan con su bastón y conseguir alguna de sus plumas. Si las aves se comen las migas, no sufrirá ningún contratiempo en su caminar hacia Compostela.
Y una última curiosidad: durante la celebración de los Oficios del Domingo de Ramos del año 1971, cuando el celebrante leía el pasaje de la Pasión referente a las negaciones de San Pedro, el gallo de la jaula se puso a cantar, para asombro de los numerosos fieles que llenaban el templo.
7月6日 UN PUEBLO GUERREROSi en el transcurrir de los tiempos ha habido un pueblo que haya sido tema recurrente por su seducción y servido de inspiración a pintores, escultores, compositores y autores de teatro, no es otro que el de las Amazonas. Esta comunidad compuesta solo de mujeres descendientes de Ares, dios de la guerra y de la ninfa Harmonía, se asentaron a veces al Norte, otras en las llanuras del Cáucaso o en la orilla izquierda del Danubio.
Una de sus curiosas particularidades sería que en su gobierno no intervenía ningún hombre, siendo dirigidas por una reina. La presencia de varones era permitida siempre que desempeñaran trabajos de servidumbre, y no para perpetuar la raza, ya que ellas se unían con extranjeros a este fin. De los nacimientos habidos solo criaban a las niñas, haciendo desaparecer a los hijos varones.
De obligado cumplimiento era cortar uno de los pechos a las hijas a fin de facilitarles el uso del arco y el manejo de la lanza, y de ahí proviene su nombre de ‘Amazonas’, del griego Ἀμαζόνες) que significa 'las que no tienen seno'.
Numerosas son las leyendas épicas de este pueblo femenino tan guerrero, cuya fama comenzó a extenderse a raiz de la batalla de Termodonte, en que los griegos salieron victoriosos en la lucha contra esas extrañas mujeres. Las que fueron hechas prisioneras las embarcaron en los navíos, pero en alta mar se sublevaron y diezmaron a los hombres, sin embargo, al ser desconocedoras de las artes de la navegación, estuvieron a la deriva y llegaron al Mar de Azov, donde habitaban los Citas.
Las Amazonas consiguieron inicialmente robarles los caballos, pero los Citas acabaron venciendo y tan solo después de ver sus cuerpos sin vida se dieron cuenta de que habían estado luchando contra mujeres. Tal impresión les produjo este hecho, que en lugar de exterminarlas les proporcionaron campamento junto a los jóvenes de la tribu con el fin de “incentivar” el emparejamiento y que de la unión nacieran hombres super guerreros.
El éxito y perennidad del interés por las Amazonas se debe precisamente a que ellas encarnaron una sociedad donde los papeles sociales estaban invertidos. Mujeres luchadoras, poseedoras de caballos y armas y sin familia tradicional organizada fascinaron y quedaron inmortalizadas en cuentos y leyendas populares.
Podríamos afirmar que las Amazonas fueron el primer y más persistente mito de mujeres en libertad viviendo en comunidades. Poderosas, porque manejaban armas, es curioso referir que ese factor de superioridad era marcador para los hombres que se cruzaban con ellas, porque tener armas es, ayer como hoy, tener poder.
7月2日 LA EXTRAÑA LUZ MAJORERAUsted, intrépido lector ha transitado con frecuencia por caminos polvorientos, por sendas boscosas, por estrechos valles y amplias llanuras, y seguramente en cualquier encrucijada de caminos ha observado una cruz clavada en el suelo y tras contemplarla por un instante, ha proseguido su deambular sin darle mayor importancia a este hecho la mayoría de las veces.
Sí ha sido así, es totalmente correcta su actuación, y por ello deseo informarle que cuando visite la impresionante isla canaria de Fuerteventura y observe este tipo de cruces, lo más que debe hacer es rezar una breve oración y continuar su ruta. Debo confesarle que al igual que ocurre con los duendes, es frecuente en las Islas Canarias asociar a los elementos con todo tipo de manifestaciones propias de los difuntos, lo que no quiere decir que necesariamente sean las almas de los muertos las que produzcan el fenómeno.
Y es que en Fuerteventura hay perdidos rincones que guardan curiosos secretos. En tales lugares, en las oscuras noches de luna nueva, una extraña y misteriosa luz salta y baila delante de los caminantes que recorren el enclave. Esta luz es enormemente rápida y parece jugar con ellos.
Este fenómeno se debe a que hace muchos años unos pastores caminaban rumbo a casa tras un largo día de trabajo y como quiera que estaban hambrientos y fatigados decidieron hacer un alto en el camino para encender un fuego y asar el carnero que habían sacrificado. En la tarea de buscar leña por los contornos, al llegar justo al borde de una vereda hallaron escondida tras unas aulagas una pequeña cruz de madera y sin importarles a quien podría pertenecer y los recuerdos que encerraba, acuciados por el hambre que iba en aumento, solo vieron en ella dos simples trozos de madera ideales para alimentar el fuego.
Un vez encendida la hoguera, las llamas fueron consumiendo lentamente aquella cruz de madera desgastada y de pronto, ante la mirada llena de espanto de los pastores, surgió una extraña luz entre las cenizas que saltaba de un lado a otro sin cesar. Los pastores emprendieron veloz huida intentando dejar atrás el fenómeno luminoso, que precisamente era el alma que albergaba esa cruz, el alma ahora molesta e indignada del difunto que en forma de luz quiso escarmentar a esos pastores imprudentes que osaron perturbar su paz y quemar el único recuerdo que le unía a este mundo.
Le recomiendo estimado lector que disfrute de los bellos paisajes de esta isla de Fuerteventura, de sus magníficas playas, del carácter amable de sus habitantes -los majoreros-, de su exquisita gastronomía pero… no se asuste si al caminar de noche por los senderos solitarios de la zona de Mafasca se siente acompañado por una luz..... porque usted nunca ha quemado ninguna cruz y no tiene por penitencia vagar iluminando el camino a los demás viajeros.....eso espero.
( Dedicado a LEO, gran conocedora de la isla de Fuerteventura)
6月25日 UNA BELLA ISLASi a usted le proponen visitar la Isla Bonita o Isla Verde como también es conocida, no lo dude un instante, coja la mochila y dispóngase a contemplar exuberantes bosques y extraordinarias bellezas naturales. Observará la plenitud vegetal de la laurisilva y los pinares que se conjugan a la perfección con paisajes sorprendentes, por suerte hoy protegidos bajo alguna de las formas de conservación estipuladas por la ley de Espacios Naturales.
Me estoy refiriendo a la isla de La Palma, situada en la parte noroccidental del archipiélago de las Canarias, de origen volcánico como el resto de sus hermanas y distinguiéndose de ellas por el verdor de sus montes y la abundancia de agua, siendo la única que tiene arroyos o pequeños ríos. La erupción en 1971 del Volcán Teneguía descubrió al mundo no sólo el espectáculo sobrecogedor de la tierra enfurecida, sino la belleza de una isla verde, exuberante, generosa y desconocida que puso de manifiesto sus particularidades.
Cuando se adentren en la fascinante Caldera de Taburiente, conformada por el enorme cráter de la isla, frente a ustedes, hacia el Sur, en el cantón de Aceró, verán el Pico Bejenado, pero lo más llamativo es el Roque de Idafe, que se recorta sobre el fondo. Su silueta y aspecto irá cambiando según vayan descendiendo, y lo que en la distancia parecía ser un pequeño dedo en una ladera, se convertirá en un imponente monolito cuando lleguen a sus pies. Y como no puede ser de otra manera, este Roque tiene su leyenda que ahora transcribo.
Los aborígenes de La Palma creían en Abora, el dios solar, así como en un dios maligno con forma de perro lanudo llamado Iruene. Y sentían admiración y temor al unísono por el Roque de Idafe, al que hacían ofrenda de las vísceras de los animales que cazaban para mantener contenta a la dedidad que representaba para ellos y no se derrumbara sobre sus poblados, en la creencia que ello sería el fin del mundo.
Pese a los muchos siglos pasados sin que aparentemente nadie prosiga con esas ofrendas, el Roque de Idafe se mantiene erguido guardando el equilibrio, como si de un vigilante de la Caldera se tratase….¿o es que alguien desconocido continúa de forma invisible el ritual ? Ahí les dejo la pregunta.
6月21日 NOCHE DE ENCANTAMIENTOSNoche de San Juan, noche mistérica por excelencia. No es este un día como los demás puesto que las fuerzas de la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltas por los campos, por los ríos y los mares; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos seres humanos.
Esta celebración es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, ya que después de esta fecha los días eran cada vez más cortos, y por esta razón, grandes hogueras y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del 24 de junio para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
Ya en tiempos posteriores, se encendían fogatas en las cimas de las montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos. Muchas de estas tradiciones perduran en la actualidad, como la de bailar y saltar alrededor del fuego para purificarse y protegerse de las influencias demoníacas y asegurar el renacimiento del sol.
En todo el territorio nacional se suceden diferentes maneras de celebrar esta noche plena de hechizos, pero deseo detenerme en dos ritos ancestrales que aún perduran en la Galicia profunda, en la del campesinado de la aldea perdida entre corredoiras imposibles.
Y así, si nos acercamos a la Playa de La Lanzada, del Concello pontevedrés de Noalla, podremos contemplar a las mujeres que allá les llaman “pouvanas”, “catalinas” o “mantidas”…. cuyos apodos vienen a significar infecunda que, depositando su fe en la imagen de Nostra Seora, al llegar la medianoche cumplen el ritual de adentrarse en las aguas de la mar para recibir sobre el vientre el romper de nueve olas que las hará fecundas.
Siguiendo en la misma provincia gallega y llegados al Santuario de Nostra Seora do Corpiño, será posible divisar entre la multitud de fieles a algunas mujeres poseídas por el Ramo cativo o endiañamento que, emitiendo estremecedores gritos histéricos imploran a la Virxen quedar libres de la posesión diabólica a que están sometidas por los espíritus malignos, que les ha llevado a la locura ruin que padecen.
En el interior de la ermita se encuentra depositado un vómito de pelos de mujer que arrojó un demonio por la boca. Les recomiendo que no se interesen por contemplarle.
6月5日 GALICIA, FIN DEL MUNDOQuienes deseen buscar lugares mágicos que satisfagan su curiosidad deben adentrarse en la Galicia profunda, cuyas raíces se pierden en el tiempo, y si saben leer en las piedras y en los monumentos de todo tipo erigidos por el hombre que ha transitado y ocupado esta tierra desde épocas precélticas conformado distintas culturas, podrá llegar a comprender en parte los mensajes nos han querido transmitir y así poder imaginar qué cultos se ofrecían antes de la cristiandad a esos dioses que veneraban, desconocidos para nosotros. Partiendo de la base que los antiguos conocían ciertas corrientes magnéticas que recorren nuestro planeta y cuando alzaban sus templos lo hacían en donde afloraban o confluían estas energías terrestres y celestes, ello daría una respuesta al interés mantenido por las culturas predominantes de utilizar el mismo enclave mágico para levantar sus construcciones sacras, valiéndose del poder de atracción o del carácter sagrado que tales lugares tenían para los habitantes de los tiempos remotos. Sabemos mediante la tradición oral de Vírgenes que se aparecían repetidamente en el hueco de un árbol o una cueva, dando a entender que ya eran árboles o recintos sagrados desde antiguo y que dada la veneración todavía mantenida por los lugareños, debían ser cristianizados. En las romerías se repiten tradiciones semejantes, como la de dar nueve vueltas alrededor del santuario, que encontramos también en otros pueblos de cultura celta como los irlandeses, escoceses, galeses y bretones, ceremonias de clara reminiscencia druídicas, ya que el nueve era para ellos un número sagrado. Los celtas celebraban cada tres años sus grandes fiestas, con intervalos exactos de nueve meses. Y así podremos ver reflejada en la famosa y antigua romería de La Lanzada los beneficios fecundadores y purificadores del tradicional baño de las nueve olas en la noche de San Juan. También se encuentran los llamados amilladoiros, cuyo origen procede de las culturas prerromanas, que ofrecían piedras al dios del camino, para que les protegiera en los viajes. De ese culto surgirían montones de piedras (amilladoiros) que, con la cristianización pasaría a ser una costumbre de los peregrinos. Se cree que los santuarios que poseen las imágenes más antiguas de Galicia son: Nuestra Señora de la Barca, en Muxía (La Coruña), Nuestra Señora de las Ermitas, en O Bolo (Orense), y Nuestra Señora de la Franqueira, en La Cañiza (Pontevedra). La de San Andrés de Teixido, en Cedeira (La Coruña) de la que dice la tradición que "vai de morto quen no foi de vivo". En ellas permanecen viejas reminiscencias druídicas, como la trasmigración de las almas, o la reencarnación, pues allí no se puede matar ni al más pequeño animal, por la creencia de que son almas que van a venerar al santo. Hay que destacar también el santuario de Nosa Señora do Corpiño en Lalín (Pontevedra). Aquí son llevadas personas consideradas poseídas, endemoniados o que sufren enfermedades psíquicas y que, milagrosamente, salen curadas, como lo demuestran las muchas fotos de agradecimiento a la Virgen.
En esta romería destaca la "fecha mágica" de la víspera y el día de San Juan, fecha cristianizada, como otras muchas. Simboliza la fiesta del Sol o de la Luz, donde los seres de las tinieblas que perjudican, molestan o influyen a algún ser humano, son vencidos y expulsados.
Muchos otros santuarios importantes son: La Peregrina (Pontevedra), Santa Marta de Ribarteme (Las Nieves), San Benito de Lérez (Pontevedra) y algunos más situados en esta mágica tierra que son, sin duda, lo que queda de los sagrados lugares de culto de un remoto pasado, y las huellas de las viejas culturas paganas.
Podríamos decir : Galicia, fin del mundo, fin de un camino y comienzo de otros más sutiles, lugar donde se viene a morir en vida para renacer, cual Ave Fénix, a otra nueva.
( Dedico esta entrada a Carmeli, muller bela, romántica, soñadora, nada en terra da meigas, que quixo ser fada para meterse no alma de todos nós e arrincarnos un sorriso. Con agarimo, bicos)
6月2日 SES ANIMESBien puede afirmarse que Mallorca contiene una variedad de paisajes capaz de encandilar al ojo humano. Desde las largas playas arenosas del sudeste, encabezadas por la paradisíaca Es Trenc y cuantas colindan con ella, hasta los acantilados que recortan los perfiles de la Sierra de Tramontana.
La capacidad de sorpresa que encierra el paisaje de la isla es uno de los capítulos todavía menos ponderados por quienes han sucumbido a una imagen estereotipada de mero sol, piscina, hamaca y rubias vikingas. Hace falta recorrerla para tener una visión global de sus incontables kilómetros cuadrados preservados del impacto urbanístico para disfrute de las generaciones futuras. Y de esa manera, la isla cuenta con una superficie protegida que ronda en torno al 40% de su territorio.
En ella se incluyen los parques naturales de S'Albufera, Sa Dragonera y Mondragó, así como el parque nacional marítimo-terrestre de Cabrera. Además, toda la Sierra de Tramuntana -columna montañosa que cruza de norte a sur la isla abrazando el mar y llenando el horizonte de inigualables juegos cromáticos-.
Y como toda isla que se precie, Mallorca tiene sus leyendas misteriosas, y eso es lo que deseo contarles.
Si ustedes se encuentran en la localidad de Banyalbufar, al salir por carretera dirección hacia Estellencs divisarán una torre de vigilancia del siglo XVII ubicada en un acantilado entre la montaña, el mar y el cielo, a la que las Guías de turismo denominan vulgarmente Atalaya d'Es Verger. No se lo crean, ustedes están viendo en realidad S´ Atalaya de ses Animes ( la Atalaya de las Almas).
Dicen algunos que en este lugar han habido misteriosas desapariciones e incluso suicidios, en definitiva muchas historias mágicas poco fundamentadas, y ante eso, debo contarles la verdad: en esa Torre las almas tejen unas invisibles redes en las noches de invierno para atrapar a quien se aventure a pasar por los alrededores.
Observarán que la Atalaya fue parcialmente destruida por un rayo en una malhadada noche de tormenta, como deseando acabar con ese ritual inmemorial, pero las ánimas que la habitan continuaron con su laboriosa misión tan pronto llegan los fríos.
Les propongo que cuando visiten esa isla, no dejen de pasar por allí. Un paisaje especial les espera desde este misterioso mirador y a pesar de lo trágico y tenebroso de la historia, la imagen del acantilado del lugar les proporcionará un bello espectáculo sin duda...eso si, quizás sea mejor alejarse antes de que anochezca...
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